Tomé el autobús directo a casa recordando una vieja canción, ya que mi aparato se ah quedado sin energía de alimentar mi luz, sé que mi hogar queda aquí pero seguiré hasta ver que podre encontrar más allá, sé que es un campo el cual hace a este autobús desaparecer, pero seguiré, capas en ese campo encuentre lo que busco, muchas personitas, caminan fuera del autobús, puedo verlas sonreír y burlarse de mi ya que inconsciente mente perdí el rumbo de mi vista hasta entrar en un estado único, me vi sentada en una mecedora, meciéndome, frente al mar, sobre una cornisa sentía mucho frio, menos mal que un duende de ojos gigantescos y una barba laaarga, toco mi hombro y me hizo volver en sí, abrí mis ojos en ese campo el cual ya te había comentado, las personitas ya no estaban allí riéndose de mí, lo cual me asusto tal vez un poco. Baje del autobús desorientada ya que no sabía dónde me encontraba, y como no había alguien allí a quien le importara camine y camine hasta encontrar una pequeña aldea con duendecitos de ojitos rojos, uno me miro y me ofreció una pequeña flor verde, la cual no me anime a aceptarla ya que no tenía que darle a cambio, entonces ese pequeño duende al ver que ms bolsos se encontraban vacios, marcho suavemente en su pequeño automóvil de dos ruedas hacia su mundo, cuando quise darme cuenta me encontraba en un lugar con cinco esquinas por suerte era la tarde así que mi vista tenía el placer de deleitar todo a su alrededor, no sabía por dónde ir así que tome la ruta que me indico la flecha, seguí el sendero que marcaba esa flecha de cuatro colores, y comencé a caminar hacia un lugar el cual me resultaba conocido, pero jamás me atreví a ir sola; llegue a un rincón de ese sendero hasta que mi cuerpo se detuvo... quede segundos desorientada, ya que mis manos no se animaban a ir, las respete y frene, les pregunte qué sucedía, pero tampoco se animaban a responderme, las contuve unos segundos hasta que se animaron a contarme que les ocurría, y me contaron un secreto pero no se los puedo revelar ya que les prometí, no decirle a nadie, las convencí de seguir y de que no tuvieran pudor, que yo las protegería e todo aquello que las avergonzara, seguimos caminando y llegamos a un lugar muy pero muy grande en donde había un botón de un color blanco brillante, ellas me dijeron que no lo tocara, luego de una larga lucha me convencieron de seguir y al hacer dos pasos, algo me detuvo y en cuestión de instantes me encontraba oprimiendo ese botón, alguien quien en este momento no recuerdo bien, apareció con una hermosa luz la cual aún la recuerdo y llena mis ojos de lagrimas, era tan bello ese lugar que de tan solo mirarlo mi alma quería huir de mi cuerpo para ingresar a ese paraíso, ese bello ser apareció frente a mí y tan solo dijo: "Para entrar debes responder tres preguntas: la primera deberás sacarla de los más profundo de tu ser y tan solo respondértela a ti misma y luego me la dirás"; pensé y pensé durante unos largos minutos y tan solo le dije a ese ser... "NO LO SE", se detuvo un instante, miro fijo a mis ojos llevando su mano al corazón y me dijo... "La segunda pregunta deberás formulármela a mí y si me parece correcta te haré la tercer pregunta y podrás entrar; fue ahí cuando mi corazón se acelero y mis piernas comenzaron a temblar. Tarde, ya que mis pensamientos huían de temor, luego de unos segundo, palabras salieron de mi boca, haciendo que una lagrima corriera por mi mejilla... ella miro intensamente mis ojos, sonrió, tomo mi mano y desapareció, sin dejarme motivo alguno por el cual no deba marchar...
Mis manos y yo continuamos el viaje hasta encontrar nuevos mundos que explorar, nuevos seres quien conocer...Hasta lograr que tú salgas y abras tus puertas... para que ellas vuelvan a animarse a abrasar.