lunes, 10 de agosto de 2009

El rencor acaba de desparecer, porque mi imaginación la tomo del brazo para desterrarla de mi mente, Oh Frank lo que ocasionas en mi es inexplicable.

Esta oscuro, de espalda se puede ver un sillón de cuero rojo con alguien quien está sentada sobre él, puedo ver sus uñas acompañando la tonalidad de este, golpeando con su tacón negro derecho el suelo al ritmo de una leve canción frente a un ventanal, las olas pueden escucharse entrar, la brisa hace estremecer mi cuello, logrando que mi piel se acobarde de estar allí, pero no me atrevo a volver atrás. Tus labios rojos marcaron los míos dejando ese aroma a fresas que dejaste marcado en mi camisa, tenerte sobre mis ojos hacen que quiera llevarte a la cama sin dar lugar a que el viento quite tu ropa, cierro mis ojos y dejo que mis manos hagan el trabajo que mis sentimientos dictan, los cuales no me animo a ver, tu figura ya está en mis sentidos, mis ojos se animaron a ver tu rostro... abro mis ojos lentamente y veo tu rostro empalidecido frente a mí con tus cristales fijos en los míos, no puedes evitar sonreír ante mi timidez de placer, nada ocurre entre tú y yo, solo tu mano con mi piel y mis manos sobre tu cintura, nuestros ojos no se despegan de esa mirada intensa... mientras nuestras piernas rosan al compas de esa melódica canción.

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