domingo, 12 de julio de 2009

srta Robinson.

Aquí estoy yo, humilde servidora de deseos, servidora de pasiones, mentiras, engaños y verdades;

Puedo verlo, nuevamente con sus ojos en ella, se que en este momento estas ahí, lo cual la hace temer, sonrojar… reírse.

No sé por dónde comenzar, no sé cómo decir toda la verdad, en realidad no sé si deba decirla, ahora sé que tú me ves y no puedo evitar intimidarme… no puedo decir su verdad, tal vez por miedo que usted lo crea mentira, o que sea mentira en su corazón.

Disculpe el atrevimiento, pero sé que todo le recuerda a él, que todo le recuerda a su aroma, a su mirada la cual la intimidaba en ese momento en el que la miraba, todo lo que tiene a su alrededor le recuerda a él, eh notado que no puede caminar no puede abrir los ojos o tan solo escuchar, porque un sonido suyo donde usted va… hay. No lo tome a mal príncipe de castillo azul, todo lo que digo es de felicidad, ambos saben que detrás de esto hay un engaño, pero debo admitirle, que debajo de sus brazos ah encontrado lo que siempre ha buscado. Puedo verla como debajo de un hechizo, hipnotizada, tal vez porque todavía esa nueve pasajera no la ah traído de vuelta y su cuerpo sigue aquí solitario hasta que su alma regrese de ese viaje inolvidable.

Partes de su cuerpo han quedado en ella, no solo en su piel sino en un lugar más profundo sus miradas la siguen por donde va. Es el día de hoy en el que usted no ah aparecido lo cual fue abrumador para ella, la hizo sentir que todo lo que sucedió fue una farsa, parte de su luz se apago dejándola en la penumbra sin darle un camino donde huir, puedo sentir que no sabe donde se encuentra que no sabe si usted lo vio de la misma manera en que lo vio ella… especialmente único e inolvidable.

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