Señorita de la vereda debo admitirle que sus letras me inspiran a lo diferente, debo admitirle que sus palabras por mas sencillas que sean sacan el poeta que hay en mí, no sé si es lo correcto, no sé si mi deber sea decírselo señorita, pero es algo que mi piel no resiste, es algo que mis ojos no pueden evitar ver, que es su hermosura en todos los sentidos entendidos.
Señorita, otro día apareció en mi vida, otro día que la veo solitaria en su vereda mirando fijo a mis ojos, el solo asomarme para salir a la realidad, verla a usted hace que mis sentidos desaparezcan, hace que mi corazón se acelere sin cesar, que todo lo que este al rededor desaparezca haciendo que solo usted y yo vivamos un minuto de nuestra fantasía, no, no diga nada por favor, puedo ver en sus ojos las palabras que me diría, esas palabras tan sensatas pero confusas, esas palabras que me hacen sonrojar, pero a la vez hacen que mis piernas decidan por si solas y hagan que mi cuerpo valla hacia usted, sin pensar en lo malo o lo bueno, cada letra que usted esboza en sus miradas o sus letras, son las que me llenan el alma.
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