Sin inspiración abrió su libro de notas recordando aquellas palabras que solía decir en los momentos que por su mente pasaba extrañas cosas, sin recordar las letras que marcaban al paso sus viejos dedos, decidió retomar un camino ya transitado.
Increíblemente desconcertada comenzó a entonar en letras lo que por sus sentidos pasaba, sin querer siquiera hablar de sus sentimientos o pensamientos, redondeaba cada frase que cantaba, cansada de esperar comenzó a entonar más y más letras sin razón ni sentido alguno, girando en el mismo punto.
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