Retumban los sonidos de las poesías sobre los cielos de tonalidades grises obsequiados por el sol mientas las canciones escriben sus poemas sobre el pasto tan húmedo a consecuencia de las gotas de rocio quienes dejaron sus llantos sobre el, ancianos bailan al compas de los lamentos esbozados por mi voz, generando ansiedad en la multitud.
Aplausos bailan a lo lejos sin siquiera comenzar la función, estrechas manos golpean con esmero de lograr un progreso en el show, con gran inquietud las familias en un rincón aplaudían, sin sentido de emoción sus lagrimas comenzaron a inundar el lugar, humedeciendo las almohadas que sostenían a los cuerpos desvanecidos por aquellas sustancias comerciables en el kiosco de la entrada.
Aquella bella joven bailaba a causa de sus efectos, se que la vi mañana pero no la recordaré ayer.
Alucinaciones, alucinaciones, gritan los jóvenes, despavoridos de aquellos padres con emociones. Se dice que la función comenzara en instantes, anuncio mi voz melodiosa de desentonaciones mientras la multitud arrojaba a sus hijos más pequeños al escenario; mis pies no daban abasto para huir de allí, desaparecía todo menos la tención en los espectadores.
La función comenzó... y arrasó con aquellos anunciantes de la vida prospera en algún lugar lejano del mas allá, aniquilo a los llantos que acariciaban los suelos del paraíso inmóvil, las metáforas aparecieron dejándome a mi sin sentido de sobrevivir ni mucho menos existir.
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