viernes, 4 de septiembre de 2009

"Otra vez esa mirada que me sacrifica mis pensamientos", dijo aquella damisela, huyendo de ese pasillo obscuro, corría desesperadamente por el angosto paso lleno de globos negros y ventanas deformes tapadas con maderas añejas. Era ella y el pasillo, sus pies descalzos salpicaban las paredes con el agua que dejo su llanto dejando su marca en ese hueco vacio donde se encontraba. Desde que la lluvia dejo de cesar cuando ella dejo de llorar esos pisos húmedos quedaron.

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