Otro día bajo tu ventana mirando hacia la luna florecer, asombrosas cosas imagine sobre tu sillón, mirando la gente bailar, danzando de una manera única, ya que su experiencia sobrepasaba los niveles del baile, tu reías de una manera especial mientras los espectadores se reían de tu actitud alocada, yo no podía decir nada ya que sabía que si alguna palabra salía de mi boca era para decirte lo mucho que deseaba besarte y tomarte hacia mi cuerpo, pero me contuve, quería volar junto a ustedes pequeñas bailarinas voladoras, pero no me animaba a que los espectadores se burlaran de mi al día siguiente, si te hubiera tenido solo para mi, te hubiera hecho ver lo que mis palabras dijeron alguna vez, te haría escuchar una canción y bailaríamos toda la noche tomados de la mano. Te recuerdo en la oscuridad del pasillo tomada de tu cintura besando tus hermosos labios, aún siento en mi boca la ternura de tus besos y de tus manos tomándose fuerte de mi espalda mientras nos besamos desaforadamente, ocultándonos de los espectadores ya que no sabían de nuestro secreto, fue ahí cuando miles de pensamientos pasaron por mis sentidos, quería llevarte hacia otros niveles, hacia otro mundo, tan solo para imaginar, para que seas feliz, fue ahí cuando quería mirarte a los ojos y decirte lo cuanto me encantabas, y huir, huir tan solo por unos minutos, pero como siempre... escapas de mi. No te sentí como siempre te note diferente, tus ojos no eran los mismo, pero no me quedare con esa idea, y mucho menos a la imagen de aquel quien se apodero de ti sobre mis ojos, de aquel quien tan amablemente me prestó su sombrilla para que las nueves negras que se encontraban sobre mí no me mojaran, en verdad le agradezco, por darte lo que mis brazos no te pueden dar, pero no permitiré que mis ojos quieran ver eso; solo recordare tus manos en mi cuerpo y tus besos en mis labios.
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